Ratones vivos desarrollan una corteza cerebral 90% humana en un estudio de Stanford
Científicos de Stanford trasplantaron organoides de tejido cerebral humano a ratones modificados genéticamente y lograron que, tres meses después, más del 90% del volumen de su corteza fuera de origen humano, según un estudio publicado en la revista Nature.

Investigadores de Stanford Medicine trasplantaron fragmentos de tejido cerebral humano cultivado en laboratorio, llamados organoides corticales, en ratones modificados genéticamente. Los animales habían sido diseñados para que casi toda su corteza cerebral estuviera ausente, según un estudio publicado el 16 de septiembre en la revista Nature.
Tres meses después del trasplante, más del 90% del volumen de la corteza de esos ratones —bautizados “xenocorticales”— era de origen humano, según el mismo estudio. El tejido trasplantado, además, había establecido conexiones funcionales con el cerebro del animal y con su médula espinal.
“Estos modelos animales ofrecen una oportunidad única para estudiar cómo las alteraciones de la circuitería cerebral humana asociadas a enfermedades se manifiestan en un sistema nervioso intacto”, afirmó Sergiu Pasca, profesor de Psiquiatría y Ciencias de la Conducta en Stanford y autor principal del estudio, según un comunicado de Stanford Medicine.
El equipo modificó genéticamente ratones para que las células que originan el neocórtex no llegaran a formarse; esos animales, llamados “apaliales”, conservaron solo un 2% del tejido cortical habitual, indicó Stanford Medicine.
Dos días después de nacer, los ratones apaliales recibieron organoides corticales humanos, cada uno con unas 100.000 células, implantados en la cavidad que había dejado la corteza ausente, según el comunicado de la universidad.
El tejido trasplantado contenía neuronas de von Economo, un tipo de célula extremadamente rara que antes solo se había observado en cerebros humanos post mortem y nunca en un cultivo de laboratorio, según Stanford Medicine.
Estas células representan apenas una de cada 90.000 neuronas corticales, precisa el mismo comunicado.
En una prueba de concepto, los ratones xenocorticales fueron expuestos a cinco horas de baja oxigenación, según el comunicado.
El tejido humano sufrió daños considerables y los animales mostraron problemas de equilibrio y de marcha, similares a los de la parálisis cerebral; los ratones normales no se vieron afectados.
“Los neurocientíficos podrán aprender mucho más sobre las causas y los mecanismos de los trastornos del neurodesarrollo y los trastornos derivados del embarazo, y probar posibles intervenciones para corregirlos o prevenirlos”, afirmó Pasca.
Según Pasca, el nuevo modelo debería acelerar la investigación sobre la esquizofrenia, la epilepsia, el autismo profundo y la parálisis cerebral.
Pasca dijo que el equipo recibió opiniones de especialistas en ética, neurobiólogos, representantes de pacientes, filósofos y juristas a lo largo de varios años de experimentación.
En noviembre de 2025, Pasca organizó además una conferencia en Asilomar, California, para debatir las implicaciones éticas de este tipo de trasplantes.
El estudio fue financiado por el Instituto Wu Tsai de Neurociencia de Stanford, los fondos Kwan y Senkut, y la Fundación de Investigación sobre el Cerebro y la Conducta, según Stanford Medicine.